Pequeños buques lanzadera trasladarán el combustible a una planta de La Spezia

Un buque metanero, en el puerto de Barcelona

Un puente naval entre Barcelona y La Spezia para enviar gas licuado a Italia. Barcos metaneros de pequeña escala para transportar combustible desde los grandes depósitos del puerto de Barcelona hasta la planta de regasificación de Panigaglia, ubicada a pocos kilómetros del puerto de La Spezia (Liguria), cuyos muelles no pueden acoger barcos de gran tamaño. Las instalaciones de Panigaglia son antiguas. “Vamos a poner en marcha un gasoducto virtual con un sistema de pequeñas naves lanzadera”, ha declarado al diario toscano La Nazione Marco Alverà , consejero delegado de Snam, la sociedad pública que gestiona la red de transporte de gas en Italia.

Estaba escrito que el puerto de Barcelona iba a tener un papel relevante en el mapa de la energía redibujado por la guerra de Ucrania. Con una capacidad de almacenamiento de 800.000 metros cúbicos de gas licuado, la planta de Enagás en Barcelona es la estación de regasificación más grande del Mediterráneo. Legado de Pere Duran Farell , el ingeniero que introdujo el gas natural en España en los años sesenta. Panigaglia solo puede almacenar 90.000 metros cúbicos de combustible líquido. Una vez regasificado, un metro cúbico de gas licuado se transforma en 600 metros cúbicos de gas. La licuefacción se produce mediante un enfriamiento del gas a -160º, y la regasificación requiere un gradual incremento de la temperatura del combustible.

La planta de Barcelona recibirá cargamentos con destino a Italia transportados por metaneros de gran tamaño, los almacenará en sus tanques, y los barcos lanzadera los trasladarán a las costas de la antigua república genovesa para inyectar gas a la red italiana, que solo cuenta en estos momentos con tres plantas de regasificación en toda la península: la citada planta de Panigaglia, una estación flotante situada cerca del puerto de Livorno, en la Toscana, y una estación de mayor capacidad en Porto Levante, en una isla artificial de la costa adriática, no muy lejos de Venecia. Esa planta puede almacenar 250.000 metros cúbicos de gas licuado.

Italia, muy dependiente del gas ruso, está elaborando planes de urgencia a toda prisa

La península Ibérica cuenta en estos momentos con siete plantas de regasificación (seis en España y una en Portugal) que suman el 30% de la capacidad de almacenamiento de toda Europa y el 25% de la capacidad de regasificación. El problema de la península Ibérica, muy poco dependiente del gas ruso, es la falta de conexiones transfronterizas con la red europea. He ahí la clave de la excepcionalidad ibérica reconocida en el último Consejo Europeo. Por ello se está planteando la reanudación del gasoducto Midcat, que quedó interrumpido en Catalunya hace tres años. Las conexiones transfronterizas de gas y electricidad son hoy una prioridad de la Unión Europea, pero no se van a resolver en dos días, ni en cuatro.

El Gobierno de Italia también apoya la reanudación del Midcat, proyecto que requeriría más de dos años para su ejecución, pero tiene prisa ante los riesgos que afronta su seguridad energética. Hay fábricas paradas. Italia consume mucho gas (76 bcm anuales frente a los 33 de España, siendo un bcm mil millones de metros cúbicos). Tan elevado consumo depende de Rusia en un 40%. El gas ruso atraviesa los Alpes por Suiza y Austria. Italia también recibe gas de Argelia a través del gasoducto Enrico Mattei: Italia es el principal cliente de Argelia, por delante de España. Y también recibe gas de Azerbaiyán a través de un gasoducto que cruza el mar Adriático desde Albania. Italia no dispone de centrales nucleares, por oposición social a la mismas y por ser un país de alto riesgo sísmico. Y no ha desarrollado las energías renovables con tanta fuerza como España. Es un país muy urbanizado, con alta densidad demográfica, puesto que alberga 60 millones de habitantes en una superficie que es la mitad de la península Ibérica. En resumidas cuentas, Italia es hoy un país muy vulnerable a los avatares del mercado energético. Hay mucho nerviosismo y se están preparando planes de urgencia para el próximo invierno. El puente naval con Barcelona forma parte de esos planes de contingencia

La sociedad estatal Snam inicia los estudios para un gasoducto submarino Barcelona-Génova

A medio plazo, Italia también se plantea la construcción de un gasoducto submarino entre Barcelona y la costa genovesa (véase La Vanguardia del pasado 18 de marzo) como alternativa al Midcat, si Francia pone impedimentos a su reanudación. La empresa Snam ha iniciado los primeros estudios técnicos de ese posible gasoducto.

Italia está llamando a muchas puertas. Ha pedido más gas a Argelia y busca nuevos contratos en Qatar, Egipto, Congo, Angola y Mozambique. Espera el gas norteamericano ofertado por Joe Biden a Europa. Y ha buscado el apoyo logístico de España.

Fuente: La vanguardia